Qué es
El fideicomiso, o negocio fiduciario, es un contrato mediante el cual una persona (fideicomitente) transfiere uno o varios bienes a otra (fiduciario, generalmente una sociedad fiduciaria vigilada por la Superintendencia Financiera) para que los administre con una finalidad específica, en beneficio propio o de un tercero (beneficiario). Cuando el fideicomiso involucra inmuebles, su constitución debe formalizarse mediante escritura pública notarial. Se utiliza frecuentemente para proteger patrimonio familiar, planificar herencias de forma anticipada, garantizar el cumplimiento de deudas sin transferir la propiedad de forma definitiva, o desarrollar proyectos inmobiliarios bajo esquemas de fiducia de construcción.
¿Quién lo necesita?
Personas que quieren proteger o administrar bienes con un propósito determinado, por ejemplo garantizar la educación de un hijo menor, desarrollar un proyecto de construcción con manejo transparente de los recursos de los compradores, o dar garantía a un acreedor sin transferir la propiedad de forma definitiva e irrevocable.
Requisitos
- Minuta del contrato de fiducia, generalmente elaborada por la sociedad fiduciaria o un abogado especializado en la materia.
- Certificado de tradición y libertad del bien, si se trata de un inmueble.
- Cédulas o certificado de existencia y representación legal de las partes involucradas.
- Definición clara de la finalidad del fideicomiso y de los beneficiarios.
Pasos
- Se define la finalidad del fideicomiso y se redacta el contrato con la fiduciaria o el abogado especializado.
- Se presenta la minuta en la notaría junto con los documentos del bien a fideicomitir.
- Firma de la escritura pública ante notario por el fideicomitente y, según el caso, por el fiduciario.
- Registro del fideicomiso ante la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, si el bien involucrado es un inmueble.
Costos aproximados
Se liquidan derechos notariales según la tabla oficial en UVT sobre el valor del bien fideicomitido, además de los honorarios de administración que cobra la sociedad fiduciaria de forma periódica, los cuales no dependen de la notaría sino del contrato de fiducia pactado.
Errores comunes que se deben evitar
Un error frecuente es no definir con claridad la finalidad y las condiciones de terminación del fideicomiso, lo que puede generar conflictos posteriores entre fideicomitente y beneficiarios. También es importante verificar que la sociedad fiduciaria escogida esté debidamente autorizada y vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia.
Consejo práctico
Antes de comprar vivienda sobre planos a una constructora, verifique que el proyecto esté efectivamente encargado a una fiducia de administración y pagos vigilada por la Superintendencia Financiera; esto protege su dinero en caso de que la constructora tenga problemas financieros durante la obra.
Preguntas frecuentes
¿Quién es el dueño del bien mientras dura el fideicomiso?
La propiedad se transfiere formalmente a un patrimonio autónomo administrado por la fiduciaria, separado tanto del patrimonio del fideicomitente como del de la propia sociedad fiduciaria.
¿Se puede deshacer un fideicomiso?
Sí, según las condiciones pactadas en el contrato, aunque generalmente requiere el cumplimiento de la finalidad establecida o un acuerdo expreso entre las partes involucradas.
¿El fideicomiso protege el bien de embargos por deudas del fideicomitente?
En general sí, ya que el bien pasa a un patrimonio autónomo independiente, aunque existen excepciones legales cuando se demuestra que el fideicomiso se constituyó para defraudar acreedores.
¿Cualquier persona puede constituir un fideicomiso, o solo empresas grandes?
Cualquier persona natural puede hacerlo; no es una figura exclusiva de empresas o constructoras, aunque su uso más conocido en Colombia es precisamente en proyectos inmobiliarios.